Testimonios
TESTIMONIOS AZUL MAYA
EXPEDICION AZUL MAYA
Cuando me enteré de esta expedición y ver las fotos de los lugares, fue lo primero que me hizo decidir a ir, el poder remar en esas aguas era algo que me emocionaba.
Eran 6 días en kayak, las temperaturas seguro iban a ser extremas, así es que algo que se tenia que hacer ya era entrenar, fue así que por lo menos 2 meses antes de la expedición los fines de semana entrenaba remando alrededor de 7 a 9 km por día, con ropa suficiente a modo de recrear las temperaturas a las que deberíamos estar preparados.
Llegado el día conocimos a todos los integrantes de la expedición, muchos desconocidos otros conocidos pero eso sí, un gran equipo dispuesto a conocer un paraíso que nos prestaría la naturaleza y que además no sabemos cuanto tiempo vaya estar en estas condiciones que aún lo hace hermoso.
Comenzamos a remar y de ahí una nueva etapa en la expedición, no solo íbamos aquellos que hacemos deportes de aventura, también iría un equipo de científicos, que estarían buscando registrar la calidad del agua, estado de los manglares, algunos buscando peces endémicos, otros buscando estromatolitos (son los organismos vivos más antiguos del planeta), un arqueólogo que aún recuerdo sus palabras, ustedes se volverán arqueólogos y realizaran la búsqueda de nuevos vestigios.
Al final de todos estos días, los que eran extraños ya no lo fueron y se formo una gran familia, “la familia azul maya”.
Espero poder realizar esta expedición mucha veces más, ya que es un lugar maravilloso.
Ricardo Vigil
CEMAC Toluca
Una expedición única, en los primeros instantes en que el kayak tocó el agua no sabía exactamente que esperar o que iba a suceder en los próximos días más que una ligera expectativa por las explicaciones y los entrenamientos, sin embargo, ya estando ahí lo, más importante fue la confianza y experiencia de todo el equipo, así que me dedique a remar y a disfrutar de una aventura por las aguas azul turquesa que tienen un efecto de paz y libertad… La exigencia física que requirió el primer día solo fue para calentar motores para los siguientes días, recuerdo el mas exigente (Día 4) tras una jornada para averiguar el correcto sendero entre el laberinto de manglares, faltaban otros tantos kilómetros remando con la amenaza de la noche y lluvias esporádicas… el objetivo… llegar al campamento base, donde nos esperaba una comida excelente (Al menos eso pasaba por mi cabeza y me mantenía en movimiento)… Si pudiera escribir todo el conjunto de emociones y aventuras en lugares recónditos de Bacalar, todo el esfuerzo físico y mental para no claudicar y seguir adelante, el compañerismo, los descubrimientos, etc, podría llenar muchas páginas, y sin embargo, todavía me faltarían palabras…esos recuerdos solo puede caber en el corazón…”
Adolfo Vela
Para mi fue una experiencia de vida, tanto en lo personal, en lo espiritual y mental, primero experiencia de vida porque estas vivencias te sensibilizan para apreciar lo que tenemos; segundo espiritual porque a partir de ahí te eleva el nivel o te hace que percibas más allá de lo que ves; y tercero mental porque te vuelves consciente de la importancia de proteger y dar a conocer lo maravilloso de la naturaleza, que por cierto a México le sobran.
Guillermo Jurado






